“MASCARON DE PROA”
Perfiles de una adopción comprometida
Un guiño: “Cuando la niebla que cubre tus ojos se aleje,
Descubrirás quien eres”.
¿Los niños adoptados por la señora Laura Ernestina Herrera de Noble pueden ser el “Aspid” de Clarín?
La controvertida historia, quizá, pueda dar comienzo, con la participación del señor Emilio Jaján, supuestamente contratado por el Grupo Clarín, para investigar, en la República de México, acerca de la hija nacida del matrimonio del señor Roberto Noble, de nombre Guadalupe.
Se conjetura que la intención era procurar una desvirtuación del hecho, en pos de neutralizar el ejercicio legal del reclamo sucesorio.
El señor Jaján, por sus servicios, pretendió ser recompensado con una participación accionaria en el capital del Grupo Clarín.
La respuesta a su pedido fue generar una denuncia urdida, se estima, por un agente de nacionalidad uruguaya, colaborador del FBI. Sobre lavado de dinero y el señor Jaján fue detenido y encarcelado en la Florida – Estados Unidos.
En este entramado, aparece un nuevo jugador, el señor Guillermo Patricio Nelly, con la publicación de un libro titulado “Noble imperio corrupto”, que delataba un proceso de apropiación en lugar de una adopción, por parte de la señora Herrera.-
Era el tiempo del gobierno del presidente Menem y el señor Nelly conducía un espacio periodístico en el Canal 7 de televisión. Los comentarios del avenido a periodista, comprometían al Grupo Clarín y éste hizo uso de su poder mediático para pactar con el presidente el silencio y salida del aire, del molesto señor Nelly.
Paralelamente y por el programa televisivo Telenoche, conducido por la periodista señora Liliana López Forréis, recibía el gobierno duras y justificadas críticas por su fuerte acento genuflexo.
La oportunidad para ambos cuencos de poder, fue propicia para que la política y los intereses concertaran un pacto, en el que los niños adoptados o apropiados se convirtieran en moneda de cambio; la salida de Nelly del Canal 7 y la salida de la señora López Foresi del Canal 13 – Telenoche.
Se pergeñó y perfeccionó el movimiento cruel y monolítico de la defensa de los intereses espurios, arbitrando lo que suele hacerse, en caso de riesgo, una mala o equivocada jugada de ajedrez, el cambio de peón por dama.
Pero, nada es definitivo en la huerta del Señor. Nelly fallece en 1995, y su libro desaparecido, se encuentra en diferentes bibliotecas públicas de los Estados Unidos.
La esposa del señor Jaján, continuó las investigaciones iniciadas por su esposo y de los antecedentes reunidos, nació el libro “La apropiadora”. Inédito a la fecha, seguramente por causa de un “accidente cerebro vascular”, sufrido en el año 2007 por la señora, que la priva de memoria y motricidad..
¿Extrañas coincidencias y circunstancias, en apariencia dos personas no conocidas entre sí, que han hablado los mismos temas, una fallecida y la otra imposibilitada de recordar? ¡Ingrata obra del destino!
La vida, ceñida a una causa Noble, ofrece en algunas circunstancias, particulares situaciones que hacen pensar en obstáculos metafísicos imposibles de conjurar (o superar). Quiera el desrino permitir, en algún momento, se produzca en la humanidad, un derrame de verdad, vehiculizado en los rayos jovianos de Júpiter y que sepan anidar en la cabeza de todos los habitantes del mundo.
Así, como 0, es el símbolo del oxígeno, de fundamental importancia para la vida, “verdad o verismo” debe ser el eje rector y conductor que aúne el sistema ético que asigna lo verdadero al trocir de la vida del hombre, en la búsqueda de la fiel imitación de la Naturaleza.
El albedrío, cuando representa la voluntad gobernada por el apetito, antojo o capricho, corrompe el designio natural y pervierte las formas de la convivencia e inaugura en el individuo, el genearca de la diosidad perturbadora y castradora.
Hagamos votos para que la verdad sea siempre el camino que conduzca a los seres humanos a un destino que lo reconozca por su condición de HUMANO.
Otro guiño: “Nadie es tan poco ni tan mucho, sólo es”.
martes, 27 de julio de 2010
“MASCARON DE PROA”
“COMO SE PUEDE SER CONSERVADOR”
La primera condición es un nacimiento prematuro. Debe producirse antes de los siete meses de embarazo. La gestación en el menor tiempo posible y cuidando los gastos superfluos.
Desde el primer minuto de vida es indispensable aprender el idioma inglés. Al año y medio, jugar al tenis y tocar el piano. No usar zapatillas, sino “calzado deportivo”.
A los tres años, jugador de polo y haber cursado el tercer año de abogacía. A los cinco años, haber practicado clases de esgrima y gran jugador de canasta, como asimismo, reconocer la calidad del grano de trigo y técnico en el manejo de la materia del abigeato.
Más tarde, dominar el juego de ajedrez de 180 escaques. Su hábitat, el rico suelo de los recoletos. Sus primeras palabras … ¡ay … vistes! Su lema, siempre hablar bien del pobre, pero, zezeando y con desprecio.
Cumplido este ciclo, pedir la bendición del tata y salir a la cancha a perturbar la vida de sus semejantes. Como hobby, hurtar en los supermercados y decir … ¡ay … se me pegó!.
Luego, proceder como ciclópeos llorones, evadidos de la historia, centrifugados en la apología del no, igual que aquellos que dejaron de sentir el tic tac del golpecito vital.
Inexistentes criaturas que no ocupan espacios. Simples engendros de la Nada. Lacrimosos imberbes productos de la laxitud. Dios deja de ocuparse de ellos al arribo al Cielo, ya que no ocupan lugar ni arrastran sombras a su paso.
El oscuro pasillo de la muerte, muestra el desgastado pico del ininterrumpido tránsito de quienes sistemáticamente se negaron a caminarlo. Siempre una fuerza superior, ajena a los deseos del elegido, se sobrepuso a su voluntad, obligándolo a cumplir ese destino.
Aquel que en vida creyese inmune a ese paso, sobreestimando su capacidad de resistencia, solo pudo mostrar, en el último momento, una mueca de fastidio. El otro, conciente de un final consentido llegó al túnel del tiempo, con el signo de la resignación agradecido por lo bien vivido.
COROLARIO: La vida y la muerte representa el fiel reflejo de un estado incontrolable ajeno a la voluntad propia, transitado en hechos elegidos, con un final inimaginado. El Nadir aguarda a los bandidos; el Cénit a los desposeídos. Los conservadores, aún con coronita, contra su orgullo, no pueden oponerse a seguir igual camino. La única ventaja: en la lápida dirá: “aquí yace el doctor”.
Un guiño: “No me digas quien eres, ven conmigo igual”.
Mefistófeles.
Otro guiño: “La salud dura hasta que se termina, luego Aparece el médico que la acompaña” Atchís
“COMO SE PUEDE SER CONSERVADOR”
La primera condición es un nacimiento prematuro. Debe producirse antes de los siete meses de embarazo. La gestación en el menor tiempo posible y cuidando los gastos superfluos.
Desde el primer minuto de vida es indispensable aprender el idioma inglés. Al año y medio, jugar al tenis y tocar el piano. No usar zapatillas, sino “calzado deportivo”.
A los tres años, jugador de polo y haber cursado el tercer año de abogacía. A los cinco años, haber practicado clases de esgrima y gran jugador de canasta, como asimismo, reconocer la calidad del grano de trigo y técnico en el manejo de la materia del abigeato.
Más tarde, dominar el juego de ajedrez de 180 escaques. Su hábitat, el rico suelo de los recoletos. Sus primeras palabras … ¡ay … vistes! Su lema, siempre hablar bien del pobre, pero, zezeando y con desprecio.
Cumplido este ciclo, pedir la bendición del tata y salir a la cancha a perturbar la vida de sus semejantes. Como hobby, hurtar en los supermercados y decir … ¡ay … se me pegó!.
Luego, proceder como ciclópeos llorones, evadidos de la historia, centrifugados en la apología del no, igual que aquellos que dejaron de sentir el tic tac del golpecito vital.
Inexistentes criaturas que no ocupan espacios. Simples engendros de la Nada. Lacrimosos imberbes productos de la laxitud. Dios deja de ocuparse de ellos al arribo al Cielo, ya que no ocupan lugar ni arrastran sombras a su paso.
El oscuro pasillo de la muerte, muestra el desgastado pico del ininterrumpido tránsito de quienes sistemáticamente se negaron a caminarlo. Siempre una fuerza superior, ajena a los deseos del elegido, se sobrepuso a su voluntad, obligándolo a cumplir ese destino.
Aquel que en vida creyese inmune a ese paso, sobreestimando su capacidad de resistencia, solo pudo mostrar, en el último momento, una mueca de fastidio. El otro, conciente de un final consentido llegó al túnel del tiempo, con el signo de la resignación agradecido por lo bien vivido.
COROLARIO: La vida y la muerte representa el fiel reflejo de un estado incontrolable ajeno a la voluntad propia, transitado en hechos elegidos, con un final inimaginado. El Nadir aguarda a los bandidos; el Cénit a los desposeídos. Los conservadores, aún con coronita, contra su orgullo, no pueden oponerse a seguir igual camino. La única ventaja: en la lápida dirá: “aquí yace el doctor”.
Un guiño: “No me digas quien eres, ven conmigo igual”.
Mefistófeles.
Otro guiño: “La salud dura hasta que se termina, luego Aparece el médico que la acompaña” Atchís
lunes, 26 de julio de 2010
Título: “Queja al Rey de España”
Cuando el circunstancial presidente Eduardo Duhalde buscaba en la confusión de los “corralitos”, quien esto escribe, el 11 de julio de 2002, hacía conocer al Rey de España, la siguiente transcripción textual:
A su Majestad el
Rey de España
Don JUAN CARLOS DE BORBON,
De mi mayor consideración:
En mi carácter de ciudadano argentino, cuyos datos filiatorios consigno al pié, tengo el agrado de dirigirme a Su Majestad, con el objeto de hacerle llegar los antecedentes que, por distintos medios y antes he puesto en conocimiento del señor juez doctor Baltasar Garzón; del señor Presidente del Banco Bilbao Vizcaya, don Francisco González Rodríguez; del Director del diario El País, don Jesús Ceberio; de los señores Accionistas del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria y de otras instituciones.
Mi intención, Su Majestad, en un compromiso asumido de total y absoluta libertad es expresar el sentimiento de inocultable contrariedad y de repudio, a la actuación del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria Banco Francés S.A. de Argentina del cual es accionista y responsable el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria de España, al deshonrar sus obligaciones al amparo de normas de inequívoca estructura dictatorial del gobierno argentino de turno, pergeñando conceptos e interpretaciones de total corte fraudulento, haciéndose ilegítimamente dueño de patrimonios personales de ahorristas, en un proceso arbitrario que dice de una práctica empresarial calificable con la más deleznable de las actitudes, el ROBO.
Mi actitud, Su Majestad, no conlleva cometer el equivoco de incorporar responsabilidades ajenas al escenario institucional de un banco privado y sí dejar plasmada una protesta que involucra al carácter intrínseco de un ciudadano que ha sentido la ofensa de ser invadidos sus derechos y los de su país, máximo cuando éste, la Argentina, merece el mayor respeto por parte de quienes mal usufructúan las benevolentes disposiciones legales que les permite accionar en su suelo al amparo de garantías que ejercitan innoble y fraudulentamente.
Saludo a Su Majestad muy atentamente.
Cuando el circunstancial presidente Eduardo Duhalde buscaba en la confusión de los “corralitos”, quien esto escribe, el 11 de julio de 2002, hacía conocer al Rey de España, la siguiente transcripción textual:
A su Majestad el
Rey de España
Don JUAN CARLOS DE BORBON,
De mi mayor consideración:
En mi carácter de ciudadano argentino, cuyos datos filiatorios consigno al pié, tengo el agrado de dirigirme a Su Majestad, con el objeto de hacerle llegar los antecedentes que, por distintos medios y antes he puesto en conocimiento del señor juez doctor Baltasar Garzón; del señor Presidente del Banco Bilbao Vizcaya, don Francisco González Rodríguez; del Director del diario El País, don Jesús Ceberio; de los señores Accionistas del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria y de otras instituciones.
Mi intención, Su Majestad, en un compromiso asumido de total y absoluta libertad es expresar el sentimiento de inocultable contrariedad y de repudio, a la actuación del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria Banco Francés S.A. de Argentina del cual es accionista y responsable el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria de España, al deshonrar sus obligaciones al amparo de normas de inequívoca estructura dictatorial del gobierno argentino de turno, pergeñando conceptos e interpretaciones de total corte fraudulento, haciéndose ilegítimamente dueño de patrimonios personales de ahorristas, en un proceso arbitrario que dice de una práctica empresarial calificable con la más deleznable de las actitudes, el ROBO.
Mi actitud, Su Majestad, no conlleva cometer el equivoco de incorporar responsabilidades ajenas al escenario institucional de un banco privado y sí dejar plasmada una protesta que involucra al carácter intrínseco de un ciudadano que ha sentido la ofensa de ser invadidos sus derechos y los de su país, máximo cuando éste, la Argentina, merece el mayor respeto por parte de quienes mal usufructúan las benevolentes disposiciones legales que les permite accionar en su suelo al amparo de garantías que ejercitan innoble y fraudulentamente.
Saludo a Su Majestad muy atentamente.
“MASCARON DE PROA”
Titulo: El fracaso del Sr. Bergoglio y de la cúpula Evangelista.
Nace un nuevo día en nuestro país. El sol abrigará, de ahora en más, a todos y cada uno de los ciudadanos con iguales haces. El jueves 15 de julio de 2010, a las 4 horas, el Congreso Nacional, legitimó la igualdad de los derechos civiles a todos sus habitantes.
Puede, quizá, celebrarse como un día muy especial. Ese en el que, el pueblo, logró abrir las puertas de la jaula y permitió la salida del monstruo creado para destruir nuestra sociedad, en aras de mantener el poder sobre las voluntades de quienes son afines a sus designios y comprometer la supervivencia de aquellos que no comparten su posición hegemónica. Me estoy refiriendo a la superior autoridad de la Iglesia Católica, señor Bergoglio.
Dejo de lado, intencionalmente, cualquiera de las muchas otras intencionalidades que conlleva la negación en apoyar legislaciones dirigidas a confirmar y afirmar la libertad de elección de cada uno de nosotros.
Es evidente, de cualquier forma, que la posición totalitaria que manifiesta y pretende ejercer, es propia de una vivencia pragmática que manifiesta como eje filosófico la supremacía autoritaria sobre el libre pensamiento de los fieles. Esa teoría teocrática que determina como enemigo al agnóstico. Esa ciega agnosia caracteriza el accionar del señor Bergoglio, quien con su desempeño belicoso ha herido profundamente la credibilidad del credo que pretende, inútilmente, defender.
Fue repetitivo en anteriores hechos, con su silencio y ocultamiento de los vejámenes, asesinatos y complicidades en el genocidio de los ciudadanos pensantes, en la década de los años 1970, en los que hubo participación de sacerdotes de la Iglesia Católica, hoy procesados y encarcelados, sin haber sido censurados, no obstante ser incriminados como autores de crímenes de lesa humanidad.
¿Equivocada estrategia? ¿Incapacidad? ¿Errada interpretación de la realidad?
Ello queda a juicio de sus Superiores terrenales y de su Supremo Señor.
Aquí, en la Argentina y para felicidad de sus habitantes resta celebrar SU PROFUNDO FRACASO al pretender coartar las libertades de elección.
Señor Bergoglio, siempre es tiempo de entender y de aprender. Asimismo, no es bueno para la salud de su magisterio, provocar fracasos al fracaso.
Titulo: El fracaso del Sr. Bergoglio y de la cúpula Evangelista.
Nace un nuevo día en nuestro país. El sol abrigará, de ahora en más, a todos y cada uno de los ciudadanos con iguales haces. El jueves 15 de julio de 2010, a las 4 horas, el Congreso Nacional, legitimó la igualdad de los derechos civiles a todos sus habitantes.
Puede, quizá, celebrarse como un día muy especial. Ese en el que, el pueblo, logró abrir las puertas de la jaula y permitió la salida del monstruo creado para destruir nuestra sociedad, en aras de mantener el poder sobre las voluntades de quienes son afines a sus designios y comprometer la supervivencia de aquellos que no comparten su posición hegemónica. Me estoy refiriendo a la superior autoridad de la Iglesia Católica, señor Bergoglio.
Dejo de lado, intencionalmente, cualquiera de las muchas otras intencionalidades que conlleva la negación en apoyar legislaciones dirigidas a confirmar y afirmar la libertad de elección de cada uno de nosotros.
Es evidente, de cualquier forma, que la posición totalitaria que manifiesta y pretende ejercer, es propia de una vivencia pragmática que manifiesta como eje filosófico la supremacía autoritaria sobre el libre pensamiento de los fieles. Esa teoría teocrática que determina como enemigo al agnóstico. Esa ciega agnosia caracteriza el accionar del señor Bergoglio, quien con su desempeño belicoso ha herido profundamente la credibilidad del credo que pretende, inútilmente, defender.
Fue repetitivo en anteriores hechos, con su silencio y ocultamiento de los vejámenes, asesinatos y complicidades en el genocidio de los ciudadanos pensantes, en la década de los años 1970, en los que hubo participación de sacerdotes de la Iglesia Católica, hoy procesados y encarcelados, sin haber sido censurados, no obstante ser incriminados como autores de crímenes de lesa humanidad.
¿Equivocada estrategia? ¿Incapacidad? ¿Errada interpretación de la realidad?
Ello queda a juicio de sus Superiores terrenales y de su Supremo Señor.
Aquí, en la Argentina y para felicidad de sus habitantes resta celebrar SU PROFUNDO FRACASO al pretender coartar las libertades de elección.
Señor Bergoglio, siempre es tiempo de entender y de aprender. Asimismo, no es bueno para la salud de su magisterio, provocar fracasos al fracaso.
domingo, 25 de julio de 2010
“Mauricio y sus alquileres”
“MASCARON DE PROA”
Cuento breve: “Mauricio y sus alquileres”
Un guiño: “Jamás se desvía uno tan lejos como cuando cree
Conocer el camino”. Proverbio chino.
Esta historia comienza en lo que se llamó la Edad de Oro, en la antigua Atenas, donde artistas, filósofos e intelectuales de la poesía, la comedia y la tragedia, daban vida al mundo las más preciosas obras de su arte.
La región del Peloponeso sobresalía por sus osadas y maravillosas piezas teatrales que marcaban en tiempo de dramas y comedias, las más magníficas narraciones, en los teatros de la época.
Autores como Homero con su Ilíada y Odisea; Sófocles con Ayax, Antífona, Edipo Rey, Electra y Esquilo con Los Persas, Los Siete contra Tebas, Agamenón, Las Coéforas, Las Euménides y Prometeo Encadenado.
Todo este derrame de cultura ateniense y de las islas del antiguo mar Archipiélago, hoy llamado Egeo, se focalizaba en los más bellos teatros.
La diosa Atenea, resolvió para el lucimiento de todos los pensadores nombrar un Aedo, a fin de que cumpliera la función de propalador de los dramas y tragedias y, al mismo tiempo, pusiera en orden las actuaciones y administrara las presentaciones de los artistas. Se llamó a concurso y votación del pueblo de Atenas. Sólo se presentó uno. Venía desde el PRO.
Un hombre joven, hijo de una familia pagana industrial-ganadera, con título universitario, pero, con alguna leve dificultad para expresarse coherentemente, como si dudara en colocar palabras a su pensamiento. Su carrera empresarial tuvo algunos tropezones y por ello decidió dedicarse a la política, terreno en el cual para sobresalir la única virtud requerible es la posesión de dinero.
Así, compró un lugar como Jefe de Satrapía y comenzó su carrera, vendiéndose como un gran administrador, seguido de un importante grupo, a su decir, de varones y mujeres capaces. Además, contaba con el apoyo de las milicias y estructuras eclesiales. Atenea, aprobó su designación, con la sola e indeclinable obligación de destinar todos los teatros, única y exclusivamente, al destino de actuaciones culturales.
Este joven, Mauricio de las Termópilas, en un pasaje de la guerra contra los persas, se hizo muy amigo del rey Menelao de Esparta, ahora residente en Misiones, quien recientemente había regresado de Troya donde recuperó a su esposa Helena, que se había tomado el buque con el príncipe Paris, hijo de Príamo rey de Troya.
Menelao tenía el palacio más importante y lujoso de todos los reinos de la región y deseaba festejar con bombos y platillos el reencuentro con su mujer. Pero, su ilusión y mayor anhelo, por premonición oracular, lo vinculaba a una celebración en el Olimpo, la morada de Zeus.
Menelao vió a Mauricio y le suplicó convencer a Zeus de la conveniencia de dar brillo al Olimpo con una luminosa fiesta celebratoria en homenaje a los dioses. Mauricio no quiso correr el riesgo de la ira del dios Supremo y le sugirió a Menelao que él iba a encontrar el momento propicio y que este se produciría el primer cambio de luna y que por 7 días debía aguardar las posiciones oraculares.
La razón de Mauricio, oculta para Menelao, había sido sugerida por Cleto, en conocimiento de una posible ausencia de Zeus, en un viaje programado a China.
Mauricio, calculó que esta maniobra nunca podría llegar a conocimiento de Zeus, puesto que el único que manejaba el llavero era él y en ese período Atenas, cumplía las típicas reuniones en las ágoras y al mismo tiempo, sería muy importante el aporte de Menelao, para mantener en impecables condiciones el Olimpo, toda vez que el pago, por el alquiler de una noche, arrojaría el equivalente a tres veces el peso de Mauricio en oro y piedras preciosas.
La fiesta se realizó y Mauricio hizo de recaudador. Feliz por el negocio se dispuso a disfrutar la cuantiosa fortuna. Mauricio no previó el espionaje.
A su regreso Zeus llamó a Atenea al Olimpo. La diosa extrañada por la citación, pensó que sería prudente consultar a Mauricio para estar alertada de haberse producido algún hecho para ella desconocido y quizá, materia de conversación con Zeus.
Mauricio, totalmente seguro de la imposibilidad de que se haya advertida su maniobra, igualmente puso en guardia a sus seguidores, abogados y jefes de seguridad, a efectos de sostener, en caso de ser requeridos, que nada había pasado y que él desconocía por ser el Jefe de la Satrapía.
Zeus recibió de muy mal humor a la diosa Atenea y le reclamó que el Olimpo haya sido utilizado para una festichola de Menelao y Helena. Atenea le reclamó a su padre la prueba de la acusación contra Mauricio. Y éste le replicó:. Hija mía, tu sabes que tu padre no es muy inteligente, pero ha sobrevivido a muchas situaciones riesgosas en la vida por su astucia y además, te diré, estuve viendo toda la fiesta por el oráculo y en colores, digitalizado, me divertí mucho. Mauricio hizo un excelente negocio. Anoche, debajo de un mueble del living encontré un emparedado de miga de palmitos con salsa golf y varios carozos de aceitunas, lo que me ha enojado muchísimo.
Ahora, escúchame bien, envía a Aquiles, Patroclo y Ulises, para que lo condenen a Mauricio de las Termópilas, le quiten lo recaudado por el alquiler, le construyan un túmulo y sobre el depositen 10 botellas de agua mineral para su viaje sin retorno.
En el mientras tanto, por las dudas de su resurrección o reencarnación, que se comuniquen con las Furias y que estas lo persigan y eviten que otro ingenuo como yo –más bien Atenea- , no corra el riesgo de contratarlo para el 2011. ¡Por Dios que Allah y Buda no lo permitan!
Este señor es un peligro social, su política es una plaga exterminadora y su ejército de robots fumigadores se va a llevar con el “dengue” a más habitantes que Sodoma y Gomorra. ¡Párenlo, Atenea, si sigue, nos deja sin pueblo! Y, solos, ¿qué haremos?. Con solo pensarlo me da escalofríos, ¡por favor! Alcánzame la égida. Este tipo me quita el sueño . No dejes, hija mía, de controlar a las Furias para que cumplan su cometido y que Termópilas se olvide de Mauricio, por la salud de Tesalia. Recuerda que con Mauricio y el abuelo de Pinedo en 1935 ya tenemos cartón completo. Basta de atentar contra ese pobre pueblo del hemisferio austral que llaman Argentina. Los peninsulares de la celtíbera región ya han hecho lo suyo; los mal signados anglosajones lo siguen pretendiendo y algunos otros desde su interior la siguen bombardeando, pero, todos tendrán, por conducto y resolución de su brillante juventud un duro revés y un ejemplar castigo. LA PATRIA COMO EL AVE FENIX RENACERA DE SU PASADO Y FLORECERA REFULGENTE EN SU PRESENTE Y PARA SU FUTURO
Cuento breve: “Mauricio y sus alquileres”
Un guiño: “Jamás se desvía uno tan lejos como cuando cree
Conocer el camino”. Proverbio chino.
Esta historia comienza en lo que se llamó la Edad de Oro, en la antigua Atenas, donde artistas, filósofos e intelectuales de la poesía, la comedia y la tragedia, daban vida al mundo las más preciosas obras de su arte.
La región del Peloponeso sobresalía por sus osadas y maravillosas piezas teatrales que marcaban en tiempo de dramas y comedias, las más magníficas narraciones, en los teatros de la época.
Autores como Homero con su Ilíada y Odisea; Sófocles con Ayax, Antífona, Edipo Rey, Electra y Esquilo con Los Persas, Los Siete contra Tebas, Agamenón, Las Coéforas, Las Euménides y Prometeo Encadenado.
Todo este derrame de cultura ateniense y de las islas del antiguo mar Archipiélago, hoy llamado Egeo, se focalizaba en los más bellos teatros.
La diosa Atenea, resolvió para el lucimiento de todos los pensadores nombrar un Aedo, a fin de que cumpliera la función de propalador de los dramas y tragedias y, al mismo tiempo, pusiera en orden las actuaciones y administrara las presentaciones de los artistas. Se llamó a concurso y votación del pueblo de Atenas. Sólo se presentó uno. Venía desde el PRO.
Un hombre joven, hijo de una familia pagana industrial-ganadera, con título universitario, pero, con alguna leve dificultad para expresarse coherentemente, como si dudara en colocar palabras a su pensamiento. Su carrera empresarial tuvo algunos tropezones y por ello decidió dedicarse a la política, terreno en el cual para sobresalir la única virtud requerible es la posesión de dinero.
Así, compró un lugar como Jefe de Satrapía y comenzó su carrera, vendiéndose como un gran administrador, seguido de un importante grupo, a su decir, de varones y mujeres capaces. Además, contaba con el apoyo de las milicias y estructuras eclesiales. Atenea, aprobó su designación, con la sola e indeclinable obligación de destinar todos los teatros, única y exclusivamente, al destino de actuaciones culturales.
Este joven, Mauricio de las Termópilas, en un pasaje de la guerra contra los persas, se hizo muy amigo del rey Menelao de Esparta, ahora residente en Misiones, quien recientemente había regresado de Troya donde recuperó a su esposa Helena, que se había tomado el buque con el príncipe Paris, hijo de Príamo rey de Troya.
Menelao tenía el palacio más importante y lujoso de todos los reinos de la región y deseaba festejar con bombos y platillos el reencuentro con su mujer. Pero, su ilusión y mayor anhelo, por premonición oracular, lo vinculaba a una celebración en el Olimpo, la morada de Zeus.
Menelao vió a Mauricio y le suplicó convencer a Zeus de la conveniencia de dar brillo al Olimpo con una luminosa fiesta celebratoria en homenaje a los dioses. Mauricio no quiso correr el riesgo de la ira del dios Supremo y le sugirió a Menelao que él iba a encontrar el momento propicio y que este se produciría el primer cambio de luna y que por 7 días debía aguardar las posiciones oraculares.
La razón de Mauricio, oculta para Menelao, había sido sugerida por Cleto, en conocimiento de una posible ausencia de Zeus, en un viaje programado a China.
Mauricio, calculó que esta maniobra nunca podría llegar a conocimiento de Zeus, puesto que el único que manejaba el llavero era él y en ese período Atenas, cumplía las típicas reuniones en las ágoras y al mismo tiempo, sería muy importante el aporte de Menelao, para mantener en impecables condiciones el Olimpo, toda vez que el pago, por el alquiler de una noche, arrojaría el equivalente a tres veces el peso de Mauricio en oro y piedras preciosas.
La fiesta se realizó y Mauricio hizo de recaudador. Feliz por el negocio se dispuso a disfrutar la cuantiosa fortuna. Mauricio no previó el espionaje.
A su regreso Zeus llamó a Atenea al Olimpo. La diosa extrañada por la citación, pensó que sería prudente consultar a Mauricio para estar alertada de haberse producido algún hecho para ella desconocido y quizá, materia de conversación con Zeus.
Mauricio, totalmente seguro de la imposibilidad de que se haya advertida su maniobra, igualmente puso en guardia a sus seguidores, abogados y jefes de seguridad, a efectos de sostener, en caso de ser requeridos, que nada había pasado y que él desconocía por ser el Jefe de la Satrapía.
Zeus recibió de muy mal humor a la diosa Atenea y le reclamó que el Olimpo haya sido utilizado para una festichola de Menelao y Helena. Atenea le reclamó a su padre la prueba de la acusación contra Mauricio. Y éste le replicó:. Hija mía, tu sabes que tu padre no es muy inteligente, pero ha sobrevivido a muchas situaciones riesgosas en la vida por su astucia y además, te diré, estuve viendo toda la fiesta por el oráculo y en colores, digitalizado, me divertí mucho. Mauricio hizo un excelente negocio. Anoche, debajo de un mueble del living encontré un emparedado de miga de palmitos con salsa golf y varios carozos de aceitunas, lo que me ha enojado muchísimo.
Ahora, escúchame bien, envía a Aquiles, Patroclo y Ulises, para que lo condenen a Mauricio de las Termópilas, le quiten lo recaudado por el alquiler, le construyan un túmulo y sobre el depositen 10 botellas de agua mineral para su viaje sin retorno.
En el mientras tanto, por las dudas de su resurrección o reencarnación, que se comuniquen con las Furias y que estas lo persigan y eviten que otro ingenuo como yo –más bien Atenea- , no corra el riesgo de contratarlo para el 2011. ¡Por Dios que Allah y Buda no lo permitan!
Este señor es un peligro social, su política es una plaga exterminadora y su ejército de robots fumigadores se va a llevar con el “dengue” a más habitantes que Sodoma y Gomorra. ¡Párenlo, Atenea, si sigue, nos deja sin pueblo! Y, solos, ¿qué haremos?. Con solo pensarlo me da escalofríos, ¡por favor! Alcánzame la égida. Este tipo me quita el sueño . No dejes, hija mía, de controlar a las Furias para que cumplan su cometido y que Termópilas se olvide de Mauricio, por la salud de Tesalia. Recuerda que con Mauricio y el abuelo de Pinedo en 1935 ya tenemos cartón completo. Basta de atentar contra ese pobre pueblo del hemisferio austral que llaman Argentina. Los peninsulares de la celtíbera región ya han hecho lo suyo; los mal signados anglosajones lo siguen pretendiendo y algunos otros desde su interior la siguen bombardeando, pero, todos tendrán, por conducto y resolución de su brillante juventud un duro revés y un ejemplar castigo. LA PATRIA COMO EL AVE FENIX RENACERA DE SU PASADO Y FLORECERA REFULGENTE EN SU PRESENTE Y PARA SU FUTURO
sábado, 24 de julio de 2010
“HACER LA AMERICA I”
Aladas ilusiones en dedos de oro,
Marcando el bravo ponto de furiosas olas,
Ansiosas y anhelantes desafiando a coro,
Invaden lo extraño cuando el día se lleva las horas.
La mirada en el horizonte, allá a lo lejos,
Avizorando el broncíneo espacio,
Refleja el infinito en su dorado espejo
Desandando el misterio hacia el ignoto palacio.
Un destino maravilloso aguarda al valiente intruso,
Venido a la conquista en doradas sandalias,
Portando en sus maletas la seducción del iluso
Que anida en su pecho la fe que demuele murallas
Allá va, asido al mástil de la esperanza,
Cual vigía observador en su carajo,
Guardando en su carcaj doradas flechas y argéntea la lanza
Para signar después de la lucha, su amor al trabajo.
La nave surca las aguas pobladas de peces,
Cargada de doradas y argénteas ilusiones,
Los valientes hombres y sus mujeres elevan preces
A los dioses que alientan sus pasiones.
Hacer la América es la meta preferida,
Porque es la tierra rodeada de misterios
Que la pródiga Naturaleza dejó ofrecida
Al sagaz embate de los dorados imperios.
El brillo argénteo de la América ignota,
Cruzó fulgente los míticos rayos jovianos
Poblando el iris cual Sol la gota
De los primeros colores en el espacio ornados.
Luz y sombra sobre la América toda,
Virgen a la audacia de la ardiente especie,
Aflora bondadosa su inmensa riqueza
En preciosas piedras de perenne iridiscencia.
Hacer la América meta del hombre herido
Que deja su suelo regado de sangre, mácula
De siglos y siglos de cruentas guerras, ido
En busca de paz, cual cóndor a su nido.
¡Para hacer la América, hombres libres del mundo uníos!
Aladas ilusiones en dedos de oro,
Marcando el bravo ponto de furiosas olas,
Ansiosas y anhelantes desafiando a coro,
Invaden lo extraño cuando el día se lleva las horas.
La mirada en el horizonte, allá a lo lejos,
Avizorando el broncíneo espacio,
Refleja el infinito en su dorado espejo
Desandando el misterio hacia el ignoto palacio.
Un destino maravilloso aguarda al valiente intruso,
Venido a la conquista en doradas sandalias,
Portando en sus maletas la seducción del iluso
Que anida en su pecho la fe que demuele murallas
Allá va, asido al mástil de la esperanza,
Cual vigía observador en su carajo,
Guardando en su carcaj doradas flechas y argéntea la lanza
Para signar después de la lucha, su amor al trabajo.
La nave surca las aguas pobladas de peces,
Cargada de doradas y argénteas ilusiones,
Los valientes hombres y sus mujeres elevan preces
A los dioses que alientan sus pasiones.
Hacer la América es la meta preferida,
Porque es la tierra rodeada de misterios
Que la pródiga Naturaleza dejó ofrecida
Al sagaz embate de los dorados imperios.
El brillo argénteo de la América ignota,
Cruzó fulgente los míticos rayos jovianos
Poblando el iris cual Sol la gota
De los primeros colores en el espacio ornados.
Luz y sombra sobre la América toda,
Virgen a la audacia de la ardiente especie,
Aflora bondadosa su inmensa riqueza
En preciosas piedras de perenne iridiscencia.
Hacer la América meta del hombre herido
Que deja su suelo regado de sangre, mácula
De siglos y siglos de cruentas guerras, ido
En busca de paz, cual cóndor a su nido.
¡Para hacer la América, hombres libres del mundo uníos!
“HACER LA AMERICA”
INTRODUCCION
Caía la tarde y comenzaba la diosa Aurora, de los dedos dorados, a cerrar la puerta del Oriente.
Los rayos solares se apretujaban nerviosos, tiñendo de rojizo el atardecer, en un desesperado esfuerzo por no desfallecer totalmente.
El vapor de la calurosa tierra, se alzaba humidificando el ambiente selvático, dando al lugar su característico clima tropical.
El silencio se apoderaba lenta y progresivamente del constante rumor que da la vida a la agresiva presencia de los habituales habitantes de la agreste naturaleza.
En un recodo del camino, cortado abruptamente por las aguas torrentosas de un cristalino arroyo, cuyo raudo caudal demostraba su nacimiento en las alturas rocosas, donde el curso del poderoso río se desmadraba conformando la lujuriosa estampa de una formidable caída esparcida en espectacular catarata, se alza enhiesto, en orgullosa actitud, el nudoso cuerpo de múltiples ramificaciones de un añoso árbol, que muestra sentencioso las innumerables heridas que el transcurso del tiempo ha plasmado en su rugosa corteza.
Como emblema sobresaliente de la razón genética de la naturaleza, dador de vida desde sus profundas raíces, que se proyectan y desarrollan conformando infinitud de brazos en busca del amparo del cielo y éstos a su vez, floreciendo y frutando en una generosa disposición recreativa e impulsando el ciclo que proveerá a la tierra de los elementos nutriente para la consecución de los designios de la Naturaleza.
A él, se aferraba con todas sus fuerzas, una vital serpiente de imponente presencia, esculpida su piel de hermosos anillos de múltiples colores que, a veces, en oportunidad de probables riesgos mutaba, simulando el vestido exterior del árbol, congeniando un todo de confusión para el circunstancial enemigo.
No obstante, su sensación de bienestar ya que su enrosque obedecía a la natural práctica de su especie, en beneficio de una sana digestión, luego de la ingesta preciada, la coronaba el festejo del sonoro rumor cascabelero y el sutil y armonioso silbateo de su sistema de lengüeta bifurca.
Esta repetida escena de la siempre atrevida y enigmática vida de la selva fue advertida por el aparente más débil habitante de la tierra, a quien todos lo sindican como el más orgulloso, dada su engañosa conformación genética; se asemeja a un balón inflado al máximo, de grandes y desorbitados ojos y de traseras fuertes patas que lo lanzan a distancia en una simple y nerviosa acción muscular.
En su alegría croa, dando rienda suelta a sus reservas aerófagas y sus virtudes genéticas le permiten acceder a operaciones terrenas y acuáticas indistintamente.
Su aparente debilidad no es tal y se manifiesta en toda su magnitud en el momento preciso que su integridad puede ser afectada por la agresividad de otros componentes de su género, expeliendo mortificante líquido ácido arrabiante.
El sapo, en un arranque histérico de una inusual bonhomía, dirigiéndose a la serpiente, jocosamente le espetó: amiga serpiente, te felicito por tu buen gusto, al haber elegido el mejor árbol, de la más frondosa sombra y a la vera del más fresco torrente de la región, para reposar digestando la presa elegida.
Incomodada en su letargo, la serpiente respondió: lustroso sapo, llegas inflado, no sé si de aire o de orgullo, a perturbar mi digesta, a sabiendas de que por tal motivo, no corre riesgo tu inútil existencia. Te ruego te alejes, de la misma forma en que has llegado, a los saltos, y me dejes disfrutar de este momento grato de mi vida. El árbol se ha prestado amablemente a sostenerme en su derredor y no es mi deseo molestarlo con movimientos de enrosque y desenrosque probables ante tu atrevimiento.
Conmovido por la imprevista reacción de la sierpe, el sapo quiso calmar su enojo y suelto de inspiración le dijo: querida serpiente, muy lejos de mí la intención de perturbarte. Simplemente, hice uso de un chascarrillo eximido de sorna, para mostrarte un acercamiento amistoso, pero, desgraciadamente, debo aceptar que tu trascendencia bíblica ha hecho fondo en tu espíritu y no ha desaparecido totalmente en la orgullosa estirpe de tu especie.
Te aclaro además, que no viajo inflado por orgulloso sino como resultado de un efecto genético propio que tu incognoscencia no te permite reconocer. Y que, por otra parte, tengo la enorme ventaja de poder saltar, no como tú que estás obligado a reptar.
El atrevimiento mordaz del sapo volvió a sacudir la modorra serpientina y herida en su superior esencia, ácidamente le lanzó: insulso croador, verdoso globo lustroso, tu atrevida difamación al llamarme muy elegantemente ignorante, al mismo tiempo de rastrero, me inhibe de generar contemplaciones que pudieran aceptar de ahora en más la justificación de tus dichos, que tú disfrazas de chascarrillos.
Te pido sigas tu camino y hago votos para que tus te alejen lo suficiente de mí, hasta el momento en que la digestión esté cumplida. Igualmente, ten la precaución y no olvides, en tu andar, de mirar cada tanto a tu retaguardia, para no ser sorprendido por este rastrero.
El sapo precaviendo una mayor desinteligencia, trató de persuadir a la sierpe, filosofando: noble serpiente, me asombra profundamente tu intemperancia que, lejos de responder a la más pura esencia del reino animal, mucho se asemeja a la desmesurada competencia del género humano.
El celo por las palabras y la guarda de una posición privilegiada para el goce material, lleva implícito la práctica odiosa, irresponsable y negativa de las clases que el mundo de los hombres ha establecido implacablemente en su obligada relación.
Tu, te abusas de la generosa disposición del árbol para hacer uso de su tronco, como yo lo hago del manso camalote, en el que me acuno y navego en la dulce calma del arroyo protector.
Agradece tú, al igual que yo, la ingeniosa creatividad de la Naturaleza que sabiamente nos nutre de todos los elementos que posibilita nuestra existencia.
A todo esto, el expectante árbol, conmovido por la riesgosa senda por la que se deslizaba lo que en principio apuntaba ser un ameno coloquio, dirigiéndose a ambos, en su paternal sentido de la superior naturaleza, les dice: ¡vosotros sois, grandes y pequeños hijos de la Naturaleza! … que les ha dado a cada uno bondades y defectos, de forma tal que uno y otro respete las leyes del equilibrio, para que la vida continúe ininterrumpidamente en función de su sabia preponderancia.
Un momento habrá que u otro deba resignar su existencia en beneficio de ese ciclo natural que dá razón a su creador, por lo que en esta circunstancia les pido no se agredan más, hagan las paces y continúe cada uno en su común quehacer.
La serpiente rápidamente contestó: comparto totalmente noble árbol tus inteligentes reflexiones y como prueba de mi arrepentimiento le pido disculpas al sapo y acepto su calificación de chascarrillos a sus propios dichos.
El sapo, henchido e hinchado, complacido por la excelsa distinción del árbol, globosamente dice: ¡gentil árbol! … al igual que la serpiente, acuerdo con tu postura y me rindo a su reconocimiento amistoso.
En el momento preciso en que el sapo concluía de recitar su espléndida y generosa aceptación de disculpas, la serpiente descolgó su poderosa cabeza, abrió voluptuosamente su enorme boca y de un solo y sorpresivo golpe se tragó al sapo, siguiendo sin inmutarse su pesado aletargamiento.
El árbol ingenuamente sorprendido, intentó articular palabras de reproche por la traicionera actitud de la serpiente, pero ésta, con ademán cancino y extraordinaria fiereza, le espetó: ¡Nada digas, noble árbol! … porque acabas de ser testigo del cumplimiento de tu inexorable aserto de que, “… un momento habrá en que uno u otro deba resignar su existencia en beneficio de ese ciclo natural que dá razón al creador”. Yo, hice honor a tu axioma. ¡Loado sea El!
El sapo en su agonía discurrió: razón tenía el señor José Ortega y Gasset cuando dijo: “La moneda falsa circula sostenida por la moneda sana”
COROLARIO. La realidad y la fábula cohabitan el mismo escalón de una escalera que termina en el descanso de la traición y ésta ha sido la consecuente regla que ha conducido al posterior accionar de los hombres conquistadores, después de la más maravillosa y epopéyica obra del Almirante Ligur, descubridor de América.
Otro sí: En ocho capítulos siguientes a este introito, va el intento de un pretencioso esbozo de ensayo, en plasmar un pensamiento suramericano, como reflejo y sustento del análisis de una desgraciada etapa en la historia universal.-
INTRODUCCION
Caía la tarde y comenzaba la diosa Aurora, de los dedos dorados, a cerrar la puerta del Oriente.
Los rayos solares se apretujaban nerviosos, tiñendo de rojizo el atardecer, en un desesperado esfuerzo por no desfallecer totalmente.
El vapor de la calurosa tierra, se alzaba humidificando el ambiente selvático, dando al lugar su característico clima tropical.
El silencio se apoderaba lenta y progresivamente del constante rumor que da la vida a la agresiva presencia de los habituales habitantes de la agreste naturaleza.
En un recodo del camino, cortado abruptamente por las aguas torrentosas de un cristalino arroyo, cuyo raudo caudal demostraba su nacimiento en las alturas rocosas, donde el curso del poderoso río se desmadraba conformando la lujuriosa estampa de una formidable caída esparcida en espectacular catarata, se alza enhiesto, en orgullosa actitud, el nudoso cuerpo de múltiples ramificaciones de un añoso árbol, que muestra sentencioso las innumerables heridas que el transcurso del tiempo ha plasmado en su rugosa corteza.
Como emblema sobresaliente de la razón genética de la naturaleza, dador de vida desde sus profundas raíces, que se proyectan y desarrollan conformando infinitud de brazos en busca del amparo del cielo y éstos a su vez, floreciendo y frutando en una generosa disposición recreativa e impulsando el ciclo que proveerá a la tierra de los elementos nutriente para la consecución de los designios de la Naturaleza.
A él, se aferraba con todas sus fuerzas, una vital serpiente de imponente presencia, esculpida su piel de hermosos anillos de múltiples colores que, a veces, en oportunidad de probables riesgos mutaba, simulando el vestido exterior del árbol, congeniando un todo de confusión para el circunstancial enemigo.
No obstante, su sensación de bienestar ya que su enrosque obedecía a la natural práctica de su especie, en beneficio de una sana digestión, luego de la ingesta preciada, la coronaba el festejo del sonoro rumor cascabelero y el sutil y armonioso silbateo de su sistema de lengüeta bifurca.
Esta repetida escena de la siempre atrevida y enigmática vida de la selva fue advertida por el aparente más débil habitante de la tierra, a quien todos lo sindican como el más orgulloso, dada su engañosa conformación genética; se asemeja a un balón inflado al máximo, de grandes y desorbitados ojos y de traseras fuertes patas que lo lanzan a distancia en una simple y nerviosa acción muscular.
En su alegría croa, dando rienda suelta a sus reservas aerófagas y sus virtudes genéticas le permiten acceder a operaciones terrenas y acuáticas indistintamente.
Su aparente debilidad no es tal y se manifiesta en toda su magnitud en el momento preciso que su integridad puede ser afectada por la agresividad de otros componentes de su género, expeliendo mortificante líquido ácido arrabiante.
El sapo, en un arranque histérico de una inusual bonhomía, dirigiéndose a la serpiente, jocosamente le espetó: amiga serpiente, te felicito por tu buen gusto, al haber elegido el mejor árbol, de la más frondosa sombra y a la vera del más fresco torrente de la región, para reposar digestando la presa elegida.
Incomodada en su letargo, la serpiente respondió: lustroso sapo, llegas inflado, no sé si de aire o de orgullo, a perturbar mi digesta, a sabiendas de que por tal motivo, no corre riesgo tu inútil existencia. Te ruego te alejes, de la misma forma en que has llegado, a los saltos, y me dejes disfrutar de este momento grato de mi vida. El árbol se ha prestado amablemente a sostenerme en su derredor y no es mi deseo molestarlo con movimientos de enrosque y desenrosque probables ante tu atrevimiento.
Conmovido por la imprevista reacción de la sierpe, el sapo quiso calmar su enojo y suelto de inspiración le dijo: querida serpiente, muy lejos de mí la intención de perturbarte. Simplemente, hice uso de un chascarrillo eximido de sorna, para mostrarte un acercamiento amistoso, pero, desgraciadamente, debo aceptar que tu trascendencia bíblica ha hecho fondo en tu espíritu y no ha desaparecido totalmente en la orgullosa estirpe de tu especie.
Te aclaro además, que no viajo inflado por orgulloso sino como resultado de un efecto genético propio que tu incognoscencia no te permite reconocer. Y que, por otra parte, tengo la enorme ventaja de poder saltar, no como tú que estás obligado a reptar.
El atrevimiento mordaz del sapo volvió a sacudir la modorra serpientina y herida en su superior esencia, ácidamente le lanzó: insulso croador, verdoso globo lustroso, tu atrevida difamación al llamarme muy elegantemente ignorante, al mismo tiempo de rastrero, me inhibe de generar contemplaciones que pudieran aceptar de ahora en más la justificación de tus dichos, que tú disfrazas de chascarrillos.
Te pido sigas tu camino y hago votos para que tus te alejen lo suficiente de mí, hasta el momento en que la digestión esté cumplida. Igualmente, ten la precaución y no olvides, en tu andar, de mirar cada tanto a tu retaguardia, para no ser sorprendido por este rastrero.
El sapo precaviendo una mayor desinteligencia, trató de persuadir a la sierpe, filosofando: noble serpiente, me asombra profundamente tu intemperancia que, lejos de responder a la más pura esencia del reino animal, mucho se asemeja a la desmesurada competencia del género humano.
El celo por las palabras y la guarda de una posición privilegiada para el goce material, lleva implícito la práctica odiosa, irresponsable y negativa de las clases que el mundo de los hombres ha establecido implacablemente en su obligada relación.
Tu, te abusas de la generosa disposición del árbol para hacer uso de su tronco, como yo lo hago del manso camalote, en el que me acuno y navego en la dulce calma del arroyo protector.
Agradece tú, al igual que yo, la ingeniosa creatividad de la Naturaleza que sabiamente nos nutre de todos los elementos que posibilita nuestra existencia.
A todo esto, el expectante árbol, conmovido por la riesgosa senda por la que se deslizaba lo que en principio apuntaba ser un ameno coloquio, dirigiéndose a ambos, en su paternal sentido de la superior naturaleza, les dice: ¡vosotros sois, grandes y pequeños hijos de la Naturaleza! … que les ha dado a cada uno bondades y defectos, de forma tal que uno y otro respete las leyes del equilibrio, para que la vida continúe ininterrumpidamente en función de su sabia preponderancia.
Un momento habrá que u otro deba resignar su existencia en beneficio de ese ciclo natural que dá razón a su creador, por lo que en esta circunstancia les pido no se agredan más, hagan las paces y continúe cada uno en su común quehacer.
La serpiente rápidamente contestó: comparto totalmente noble árbol tus inteligentes reflexiones y como prueba de mi arrepentimiento le pido disculpas al sapo y acepto su calificación de chascarrillos a sus propios dichos.
El sapo, henchido e hinchado, complacido por la excelsa distinción del árbol, globosamente dice: ¡gentil árbol! … al igual que la serpiente, acuerdo con tu postura y me rindo a su reconocimiento amistoso.
En el momento preciso en que el sapo concluía de recitar su espléndida y generosa aceptación de disculpas, la serpiente descolgó su poderosa cabeza, abrió voluptuosamente su enorme boca y de un solo y sorpresivo golpe se tragó al sapo, siguiendo sin inmutarse su pesado aletargamiento.
El árbol ingenuamente sorprendido, intentó articular palabras de reproche por la traicionera actitud de la serpiente, pero ésta, con ademán cancino y extraordinaria fiereza, le espetó: ¡Nada digas, noble árbol! … porque acabas de ser testigo del cumplimiento de tu inexorable aserto de que, “… un momento habrá en que uno u otro deba resignar su existencia en beneficio de ese ciclo natural que dá razón al creador”. Yo, hice honor a tu axioma. ¡Loado sea El!
El sapo en su agonía discurrió: razón tenía el señor José Ortega y Gasset cuando dijo: “La moneda falsa circula sostenida por la moneda sana”
COROLARIO. La realidad y la fábula cohabitan el mismo escalón de una escalera que termina en el descanso de la traición y ésta ha sido la consecuente regla que ha conducido al posterior accionar de los hombres conquistadores, después de la más maravillosa y epopéyica obra del Almirante Ligur, descubridor de América.
Otro sí: En ocho capítulos siguientes a este introito, va el intento de un pretencioso esbozo de ensayo, en plasmar un pensamiento suramericano, como reflejo y sustento del análisis de una desgraciada etapa en la historia universal.-
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